A propósito de lo que todo el mundo habla hoy, el jueves 24 de julio de 2008 asistí en Alemania a la masiva concentración donde habló Barack Obama al mundo. Como había muchísima gente en la straße des 17. juni que cruza el Tiergarden, y las pantallas gigantes no eran muchas para 200.000 personas, me decidí sólo a escuchar sus palabras mientras buscaba las mejores imágenes.
El tipo habla maravillosamente bien, pero su discurso cargado a Irak, Afganistán y lo mismo de los últimos años (como queriendo congraciarse con los republicanos), me decepcionó un poco. De una u otra forma, esta fue la gran fiesta callejera del verano en reemplazo de una Love Parade que fue movida a Dortmund. Había un maravilloso ambiente de fiesta, con mucha cerveza, chicas lindas, currywurst y harto calor, pero me quedé con la sensación de haber asistido más al concierto de una estrella de rock que al mitting de un líder planetario. Me gusta Obama, pero no creamos que el mundo va a cambiar mucho. Sigue siendo gringo... pero no se equivoquen: prefiero a un demócrata que a un repúblicano. Cualquier cosa es mejor que Bush, su papá y su séquito de sinvergüenzas, ladrones y asesinos.
Esta es una de mis fotos favoritas de toda la jornada: personas instalándose donde fuera para poder verlo. Pero lo único que se veía bien, y hermosa como siempre, era la Siegessäule, la Columna de la Victoria conocida gracias a Win Wenders.





