
La
segunda era todo lo contrario: una adaptación en español de una canción
que ya había escuchado en la radio y visto en "The Midnight Special" y
"Solid Gold". Se trataba de "Canción Lógica (The Logical Song)" de Super Tramp,
que no formaría parte de los futuros discos de Andrade,
con aquellos primeros versos que aún suenan en mi cabeza: "Joven aún mi vida se presentaba ya / fantástica/ oh, magnífica, mágica"... o algo así.Finalmente, la tercera canción sí había logrado ganar el mencionado "Chilenazo", transformándose ya en un llamado de atención para mi precoz cabeza crítica de once años, siendo quizás la obra que despertó no sólo mi interés musical y artístico, sino además las alarmas de que el mundo era algo más que los metros cuadrados de la casa, del calorcito hogareño y los amigos del barrio. "Noticiero Crónico" fue la primera "canción con contenido" que escuché en mi vida. Por tratarse del "informativo más completo que haya llegado hasta su casa", su letra estaba cargada de coyunturas y hechos que yo ya podía reconocer, como el atentado a Juan Pablo II, palabras como "terrorista" o frases del estilo "alza del pan". Además descubría por primera vez (o era primera vez que un artista lo hacía con gracia), la potencia de la ironía como medio expresivo. Se trataba de una canción que empezaba a sonar en las radios en medio de baladas insoportables, con un ritmo "distinto", un sonido extraño y una forma claramente inusual, el relato cantado bajo la figura de un informativo de televisión.
Festival del Viña del Mar de 1982: el descubrimiento
Todo eso rondaba de manera desordenada en mi cabeza para comienzos del
verano de 1982, hasta la noche en que esperaba ver en el Festival de
Viña del Mar quiénes eran los que cantaban "De do do do, De da da da". Pero de pronto me encontré con Óscar Andrade bajo la concha acústica como parte del show... y el caset regalado por mi hermano mayor dispuesto para The Police (¡mi primer caset!), vio soltar la pausa del deck para inmortalizarlo y dejar su música grabada para siempre en mi mente, como si de un tatuaje sonoro se tratara...
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Qué puedo decir..grandiosa crónica que refleja una época rica en creatividad, en búsquedas. Me encanta la narración testimonial, ya te imagino a tus 11 añitos, con la ansiedad de aquellos exploradores que descubren un tesoro.
Algún tiempo después, me tocó a mi tb descubrir al fabuloso Flor Motuda y a Oscar Andrade. Grandes cantautores, magníficos y sensibles artistas capaces de mirar mas allá de sus narices y adentrarse en la cultura en serio, esa que nace de la solidaridad, del compromiso con el ser humano y su camino.
Saludos afectuosos Denis
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CaTa